3. ACCIONES

En 1991 el “Comité de Protección del Medio Ambiente Marino” (MEPC en sus siglas en inglés), adoptó la resolución 50(31) – Normas para prevenir la introducción de organismos no deseados y patógenos por la descarga del agua de lastre y sedimentos de los buques – mientras que la “Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas” (UNCED), llevada a cabo en Río de Janeiro en 1992, reconoció el asunto como una preocupación internacional importante para la salud de los mares del planeta, el desarrollo sostenible y la salud humana.

En el año 2004, se adoptó el “Convenio Internacional para el Control y Gestión del Agua de Lastre y Sedimentos de los Buques” (BWM Convention) que requiere a todos los buques implementar un Plan de Gestión de Agua de Lastre y Sedimentos aprobado por la Administración Marítima de los Gobiernos, y cuya entrada en vigor tendrá lugar a la ratificación de al menos 30 estados.

El 30 de septiembre de 2007, 10 estados (entre ellos España) representando un 3,42% del tonelaje mundial habían ratificado el Convenio.

La Convención entrará en vigor 12 meses después de su ratificación por 30 Estados miembros, que representan el 35% del tonelaje de la flota mercante mundial. 

En julio de 2011, 28 Estados habían ratificado la Convención. Hoy Dinamarca ya lo ha ratificado y en breve se incorporará Panamá (22,95% MM del TB) con lo cual se prevé que el Convenio entre definitivamente en vigor este año 2014.

Actualmente a enero de 2014 han ratificado el BWC 38 estados y cuyas flotas mercantes combinadas representan aproximadamente el 30,38% del tonelaje bruto de la flota mercante mundial.

Para saber el estado de ratificación del BWC – IMO 2004 se puede consultar en la siguiente dirección: http://www.imo.org/About/Conventions/StatusOfConventions/Pages/Default.aspx

Hoy, Estados Unidos empieza a regular de forma progresiva y desde diciembre de 2013 el cumplimiento de la D1 y la D2, aunque han conseguido que la OMI y la US-Coast Guard les aplace las fechas límite para equipar los buques con sistemas de gestión de aguas de lastre cuando entren en marina seca para las acciones de mantenimiento y retofit.

En los últimos 30 años, la gestión de la descarga del agua de lastre de los grandes barcos se ha convertido en un complicado proceso de leyes internacionales, regionales y nacionales, así como también las demandas entre países en conflicto de intereses.

En el escenario mundial, la Organización Marítima Internacional (OMI), una agencia de las Naciones Unidas, se ha centrado en la seguridad marítima y en la contaminación y ha desarrollado un marco legal para regular la gestión de las aguas de lastre de los grandes buques.

En febrero de 2004, en una conferencia diplomática en Londres, los representantes de los países miembros adoptaron un tratado con un largo título: el Convenio Internacional para el Control y Manejo del Agua de Lastre y los Sedimentos.

Este convenio, además de regular el uso del agua estándar para ser utilizada como lastre, impulsó la creación de normas para la descarga y los métodos de tratamiento necesarios (por ejemplo, el número de organismos vivos que pueden permanecer en el agua de lastre, los organismos que deberían de ser eliminados necesariamente, etc.). El convenio permite a los países miembros crear sus propias normas más estrictas y exigentes en función de sus necesidades y de su problemática. En este sentido, Estados Unidos y debido a sus problemas con las especies invasoras provenientes de aguas de lastre, presionó para establecer unas  normas de descarga más estrictas, las cuales definitivamente se han aprobado.

El Secretario General de la Organización Marítima Internacional (OMI) Efthimios Mitropoulos hizo un llamamiento en 2011 a los gobiernos de los países que todavía no han ratificado la Convención sobre la gestión del agua de lastre (Ballast Water Management Convention – BWM).

Change this in Theme Options
Change this in Theme Options