5. MARIAGE BARCELONA

Este excelente segundo trabajo editorial fruto del proyecto MARIAGE integra la experiencia adquirida por el equipo directivo de la Fundación Mar en esta disciplina y la experiencia del grupo de colaboradores que, durante los últimos dos años han trabajado a fondo el este singular proyecto.

Fragmento del prólogo del libro:

“En esta segunda etapa y siguiendo la andadura natural del proyecto Mariage para visualizar el estado del litoral catalán de norte a sur, hemos fondeado en nuestro barco imaginario en aguas del litoral barcelonés con el objetivo de hacer una diagnosis ambiental y una aproximación descriptiva de los agentes.

Hace unos 1500 años, el asentamiento del hombre en esta franja costera era principalmente debido a su característica de auténtico paraíso natural. Agua, potenciales tierras de cultivo extensas y llanas, madera en abundancia, un mar maleable a escala humana y un clima benigno, enamoraban incluso al más indiferente. Barcelona ciudad centralizó el crecimiento y, como resultado de ello, las características básicas que ahora definen a esta franja litoral se basan en la fuerte presión que ha ejercido la ciudad sobre el territorio a causa de un desarrollo urbanístico complejo, heterogéneo y omnipresente que acoge una estructura poblacional altamente concentrada en la costa.

Una impresionante emergencia de grandes infraestructuras para la movilidad también caracterizan y determinan el funcionamiento actual y futuro de este territorio agotado, fragmentado y altamente estresado. Este gran tejido artificial que se extienda y crece sin parar nos exige importantes retos de gestión para hacer frente a un fuerte desgaste para el territorio y el medio ambiente”.

Miquel Ventura Monsó

Equipo de expertos
  • Miquel Ventura Monsó
  • Dr. Ramon Moreno i Amich
  • Dr. Xavier Martí i Ragué
  • Dra. Ana Gordoa Ezquerra
  • Dra. Ma Pilar Sánchez Zalacain
  • Francesc Soley Requena
  • Dr. Rafael Sardà
  • Dra. Elisabet Roca Bosch
  • Patrícia Giménez Font
  • Patrícia Lacera Martínez
  • Lucia Cuesta Fernández
  • Dr. Ferran Vallespinós Riera
  • Salvador Fuentes Bayó
  • Carlos González López
Ámbitos de estudio

0.    Prólogo – Miquel Ventura Monsó – Director, Fundación Mar

“La visión de un mundo codiciado, sostenible y en paz debería de ser preservado ecológicamente, eficiente económicamente y humanamente justo. Debe conseguirse el consenso social para alcanzar estos objetivos en un futuro no demasiado lejano; también es necesario liderazgo y acción para resolver los conflictos a corto plazo, prevenirlos y evitarlos en los escenarios del mañana.”

1.    Barcelona marítima: el litoral humanizado – Carlos González López – Àrea de Medi ambient de la Diputació de Barcelona

“La población es un elemento más del medio, del natural y de cualquier otro, pero al mismo tiempo tiene una capacidad singular para transformar su entorno. El consumo de recursos limitados y la saturación de sistemas de soporte para la vida por la emisión de contaminantes son proporcionales al volumen de población y al nivel de producción por habitante que se establece socialmente”.

2.    Planificar el futuro aprendiendo del pasado – Patrícia Giménz i Font, Patrícia Lacera Martínez y Lucía Cuesta Fernández – Observatori del litoral. Consorci El Far.

“Una planificación territorial que garantice la protección y mejora del paisaje podría facilitar la ordenación del crecimiento y garantizaría un desarrollo sostenible del litoral metropolitano. Establecer una red contínua de espacios protegidos, ampliar el suelo no urbanizable protegido o mejorar el paisaje litoral podrían ser algunas de las acciones que contribuyeran a limitar la extensión urbana, a restaurar ecológicamente los espacios del litoral y a eliminar y regular usos con poco valor añadido”.

3.    La entelequia de gestionar los actuales flujos urbanos – Ferran Vallespinós Riera y Salvador Fuentes Bayó – Àrea de Medi Ambient. Diputació de Barcelona.

“El desarrollo económico debe ser compatible con el desarrollo ecológico o sostenible o, simplemente, no habrá desarrollo socialmente justo. La racionalidad en los desplazamientos no implica que la economía disminuya, todo lo contrario. El despilfarro de los recursos petroleros, así como una visión sesgada del progreso, nos ha conducido a comparar el bienestar y la calidad de vida con el número de caballos de potencia que tiene un vehículo”.

4.    Crecimiento ilimitado en un medio limitado – Dr. Xavier Martí i Ragué – Dpt. de Medi Ambient i Vivenda de la Generalitat de Catalunya

“La dependencia energética del petróleo y de la energía nuclear para el mantenimiento de la vida urbana y de las actividades marítimas es un factor limitador de primer orden para el desarrollo económico, social y ambiental del ámbito litoral del RMB; así pues, una de las características básicas del nuevo modelo debe ser un incremento muy notable de la eficiencia y del ahorro energéticos, pero también de la capacidad de producción propia cercana al consumo con energías renovables”.

5.    La supervivencia de un sector en crisis – Ana Gordda Ezquerra – Centre de Estudis Avançats de Blanes – CSIC; Mª Pilar Sánchez Zalacaín – Institut de Ciències del Mar – CSIC

“La ordenación del sector pesquero exige reducir la flota y aplicar una efectiva renovación comercial que se ajuste a la verdadera capacidad de producción del medio marino, para optimizar el beneficio del pescador, generar trabajo estable y de calidad y facilitar la incorporación de la mujer”.

6.    Reductos de un antiguo paraíso – Ramon Moreno i Amich – Catedrático de Ecología de la Universitat de Girona

“La biodiversidad es la manifestación de la vida y de la evolución biológica. Su valor e importancia radica esencialmente en el hecho que es la base de todos los procesos bioeconómicos, así como un recurso natural para la alimentación, la medicina, la industria, e importante también para los “servicios” que nos aporta para nuestra supervivencia. Además, tiene un valor paisajístico y patrimonial que, en Cataluña, constituye uno de los atractivos más importantes para el turismo”.

7.    Preservar la naturaleza a contracorriente – Francesc Soley i Requena – NEREO – Centre d’Estudis del Mar de Begur

“Hace falta un esfuerzo considerable para mantener los valores que todavía presentan estos pequeños espacios, y un trabajo exhaustivo para que las dos grandes áreas propuestas para formar parte de la Red Natura 2000, los espacios marinos de las costas del Garraf y las costas del Maresme, sean efectivamente protegidas y se apliquen programas de gestión que garanticen la conservación. Sólo así se puede avanzar en la mejora de los espacios del litoral de la provincia de Barcelona”.

8.    Entre el corazón y el Pensamiento – Elisabet Roca i Bosch – Doctora en Ciencias Ambientales por la UAB

“Creer en valores ambientales puede ser el principal elemento motriz para sentirse comprometido con el medio ambiente e incorporar comportamientos que lo protejan. Que nuestra sociedad tenga más presente los problemas ambientales no tiene porqué estar ligado a un comportamiento más ecológico. En cualquier caso, los valores que atribuimos a nuestro litoral pueden ser los promotores de intervención y de actuación de una gestión correcta”.

9.    Advertir el escenario ambiental – Rafael Sardà Borroy – CEAB de Blanes – CSIC;  Miquel Ventura Monsó – Fundación Mar

“El desarrollo regional perdurable que se reclama implica un cambio desde el conocimiento pero también desde la pasión para poderlo imaginar. Tenemos que ser más competentes, más felices y más ecosensibles; tenemos que ser, en definitiva, más sostenibles”.

Resultados

1. Barcelona marítima: el litoral humanitzado.

Las comarcas litorales barcelonensas tienen una densidad de población superior a las del interior con una tendencia contínua al aumento. Este hecho se explica por su mayor capacidad de obtención de excedentes económicos y por la facilidad de materializarlos a través del comercio exterior.

La pesca siempre ha sido una actividad modesta en valor económico y en personas ocupadas, hecho que no se corresponde con su importancia cultural, realmente significativa en las pequeñas y medianas poblaciones costeras.

Históricamente, el desarrollo industrial ha ido asociado a la disponibilidad de puertos comerciales. Barcelona, Mataró y Vilanova y la Geltrú son ejemplos de ello. El Baix Llobregat no se dota de puerto, ya que su proximidad le permite utilizar el de Barcelona, al mismo tiempo que Arenys de Mar se expandió y contrayó en paralelo al comportamiento del comercio con América.

La europeización de la economía catalana a principios del siglo XX ha caracterizado la localización de las empresas, proletarizando grandes masas y creando una casta de directivos profesionales, con nuevas relaciones entre clases sociales y dentro de las mismas.

El crecimiento de la industria cambió el paisaje de la costa, haciendo cada vez más discreto el papel del mar en el Barcelonés y en las capitales comarcales del Garraf y del Maresme. Los terrenos yermos y los agrícolas del entorno de las ciudades han cedido su sitio a las fábricas y a los edificios. Los barrios marineros se transforman dando cabida a edificaciones más grandes destinadas a los obreros.

En los últimos veinte años, el aumento del valor del suelo para residencia atrae a las empresas emplazadas cerca de los centros urbanos a la periferia, obteniendo plusvalías extraordinarias que hacen posible la reorientación de la vida urbana hacia el mar.

Las comarcas costeras han sido tradicionalmente tierras deficitarias en población, donde la capacidad económica ha crecido por encima del crecimiento vegetativo de la población. Esto las ha convertido en un espacio de nueva vida para los inmigrantes y de mucha riqueza cultural.

La prestación de servicios es la principal actividad y reune entre el 60% y el 72% de la población activa, en servicios convencionales poco exigentes en lo referente a la cualificación de la mano de obra.

La industria todavía ocupa más de la mitad de los trabajadores en todas las comarcas. A pesar de haber perdido más de cinco puntos en todas las comarcas respecto a la ocupación total, es el sector que genera más valor añadido por persona ocupada.

La agricultura es un sector residual y ha perdido su capacidad para generar cultura agraria. Los agricultores son muy pocos y los que continúan con la actividad se han urbanizado. La actividad primaria más propia del litoral, la pesca, actualmente tiene un peso mínimo y no supera el 0’4% de la ocupación de la provincia.

La construcción ha estado en alza en porcentajes insólitos superiores al resto de economías europeas. Se sitúa en el 7’5% de la población activa en el Barcelonés y por encima del 10% en las otras tres comarcas.

La distribución de usos del suelo se define según lo precios de mercado de los solares, mientras que la planificación administrativa sólo ha actuado como contención en última instancia. Así, ha disminuído el territorio agrícola y forestal, ha crecido el territorio de viviendas y se ha reordenado, desde los barrios y el centro hacia la periferia, el suelo industrial y el suelo para servicios. Es sin duda, el fenómeno más insostenible de todos los que pasan por el litoral.

El PIB por habitante es alto en el Barcelonés y en el Baix Llobregat y bajo en el Garraf y en el Maresme, pero la renta disponible por habitante es uniforme, alrededor de los 11.000€. Así, el turismo y la construcción, si bien generan patrimonio económico, son los sectores que producen menos flujo de riqueza anual por persona ocupada, por lo que es necesario evaluar su balance entre rendimiento económico y pérdida de valores ambientales.

2. Planificar el futuro aprendiendo del pasado.

El proceso de ocupación del territorio ha sido complejo, poco coherente y con una distribución de usos poco funcionales desde el punto de vista ecopaisajístico, con un predominio del suelo artificializado. El modelo de ocupación ha sido diferente según el municipio. El tejido urbano contínuo de la cornubación barcelonensa, con viviendas de alta densidad, contrasta con el modelo difuso del Alto Maresme o el Garraf, donde predominan las viviendas de baja densidad. Es necesario destacar la ocupación del espacio marino por instalaciones portuarias, de acuicultura, obras de defensa de la costa e infraestructuras del fondo marino.

Esto ha provocado una fuerte presión sobre el territorio, con implicaciones sobre la sociedad, la economía y el medio ambiente. Los espacios libres han tendido a reducir su superfície y a perder su continuidad física, fragmentándose. La degradación que han sufrido y sufren estos espacios repercuten en el medio marino en forma de impactos sobre la diversidad biológica y de hábitats.

Este proceso de ocupación territorial y la distribución de las actividades económicas comporta problemas de mobilidad y congestión, en los que la red de transporte público es insuficiente para ganar peso sobre el transporte privado. También hay implicaciones en el ámbito social, dificultad de acceso a la vivienda y pérdida de identidad de los municipios y de sus habitantes. En este aspecto, es necesario sumar que, en general, los municipios litorales tienen una acumulación de déficit de equipamientos y de infraestructuras tanto en áreas de alta densidad como en áreas dispersas.

La progresiva construcción de infraestructuras portuarias y de defensa de la costa, junto con la pérdida de buena parte de la aportación de áridos de ríos y riberas, han modificado la dinámica litoral y han generado zonas de acumulación o erosión de arenas. Además, las infraestructuras lineales – especialmente en el Maresme, con la N-II y el ferrocarril- demasiado a menudo han sido construidas ocupando físicamente el ámbito natural de la playa, lo que las convierte en puntos rígidos para la evolución de la costa que han obligado, a veces, a construir rompeolas paralelas a la costa para protegerlas.

La situación actual ha sido fruto de múltiples procesos en que han intervenido tanto agentes públicos como privados. Es función de la administración pública, con competencias sobre la protección, ordenación y gestión del litoral, proponer soluciones y trabajar para la mejora de esta situación. Es necesario tener presente la cantidad de agentes con competencias y responsabilidad que tiene la capacidad de intervenir sobre esta franja litoral, aunque en último término es el municipio el que en la mayoría de los casos integra, adapta y ejecuta las políticas, planes y programas existentes.

Se están realizando esfuerzos en materia de protección del litoral y de mejora de los aspectos sociales y de remodelación de tejidos urbanos, iniciados con una Ley de Costas -insuficiente para hacer frente a la situación que afecte al litoral-, o continuados por el Plan Director Urbanístico del Sistema Costero (PDUSC), con el objetivo de identificar los espacios costeros que no han sufrido un proceso de transformación urbanística y preservarlos de su transformación y desarrollo urbano.

El Estado ha desarrollado directrices para el tratamiento del frente costero y para desarrollar actuaciones en las playas. Estas iniciativas, junto con la Estrategia para la Sostenibilidad de la Costa, todas del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, deberían representar una oportunidad tanto para la correcta gestión de la costa como para facilitar la incorporación de criterios de sostenibilidad en las actuaciones realizadas en este territorio.

3. La entelequia de gestionar los actuales flujos humanos.

El transporte y las infraestructuras del litoral de Barcelona han sufrido una transformación profunda que se inicia con el aprovechamiento por parte de los íberos y romanos del puerto natural de Barcelona. Situamos el inicio histórico de la transformación de las infraestructuras de transporte del litoral de la provicia de Barcelona a partir de la aparición del primer ferrocarril en la península ibérica el año 1848 y la aparición de la primera autopista de peaje de España en 1969, que unen las poblaciones de Barcelona y Mataró.

El crecimiento de los medios de transporte del litoral de Barcelona ha evolucionado de forma desigual, y el vehículo privado, a partir de los años sesenta, ha sido el que ha predominado y el que ha dispuesto de grandes infraestructuras de alta capacidad que a menudo están colapsadas y que han supuesto un efecto barrera notable.

En la distribución de la movilidad en la Región Metropolitana de Barcelona, continúan predominando los medios no motorizados (68%) por encima de los medios motorizados (32%). Barcelona es la ciudad donde más se camina y los ciudadanos hacen largas distancias a pie. El hábito saludable de ir a pie va disminuyendo a medida que salimos de Barcelona. No obstante, ir a pie continua siendo el principal medio de desplazamiento en todos los municipios del litoral.

En la actualidad, la oferta de transporte público, especialmente en la Región Metropolitana de Barcelona, es amplia y se prevee que anualmente se realicen 1.000 millones de viajes, más de la mitad de los cuales serán en metro y autobús. Otros medios de transporte público como la bicicleta, están teniendo una fuerte implantación.

La planificación urbanística que afecta al litoral es extensa a causa de una gran presión especulativa sobre el territorio. Hay un legislación de ámbito europeo, estatal, autonómico y local. Cabe destacal la Ley de Movilidad de Cataluña, que se dota de mecanismos para avanzar hacia una movilidad más sostenible y segura.

La concentración actual de infraestructuras más las ampliaciones de las ya existentes, como las del puerto y el aeropuerto de Barcelona y la línea 9 de metro, hará que cuando estén en servicio doblen en poco tiempo el número de desplazamientos actuales. Hará falta plantear entonces cuáles son los límites de la movilidad y la capacidad de absorción del territorio.

Las administraciones públicas, así como las entidades sociales, deben colaborar más estrechamente para concentrar acciones para la mejora de la movilidad. Hace falta más diálogo social y más tiempo para debatir los numerosos proyectos que afectan la movilidad del litoral de la provincia de Barcelona.

El precio del barril de Brent y el fin de la era del petróleo están obligando a los países a elaborar estrategias de adaptación a un cambio en el consumo de combustibles fósiles, que se prevee brusco e inminente. Es necesario caminar hacia una racionalización en la gestión de las infraestructuras existentes y de los medios de comunicación.

4. Crecimiento ilimitado en un medio limitado.

La dependencia energética de los derivados del petróleo y de la energía nuclear para el mantenimiento de la vida urbana y de las actividades marítimas es un factor limitador para el desarrollo económico, social y ambiental del ámbito litoral de la RMB. Se debe incrementar de forma muy notable la eficiencia y el ahorro energéticos, pero también la capacidad de producción propia de energías renovables.

El riesgo de sequía es capaz de generar una crisis de amplio alcance, pero otros riesgos relacionados con el aumento de temperaturas, la erosión y el aumento del nivel del mar pueden incidir súbitamente en un territorio y población poco adaptados. Se debe incrementar significativamente la capacidad de adaptación al cambio climático.

A pesar de los esfuerzos inversores realizados en saneamiento, la mayor parte de las 21 masas de agua del ámbito litoral de la RMB presentan un riesgo medio o elevado de incumplir la Directiva Marco del Agua el año 2015. Es necesario mejorar sustancialmente la calidad y la cantidad de las masas de agua que interaccionan con los sistemas humanos del ámbito litoral de la RMB.

La gestión de residuos y materiales medida a través del indicador de autosuficiencia presenta niveles bajos de sostenibilidad. Se debería reducir la generación de residuos y extracción de materiales mediante la implantación sistemática del reciclaje y la reutilización.

En un contexto de urgente necesidad de adaptación y cambio de modelo, la cuestión clave radica en el hecho de disponer del máximo nivel de conocimiento y visibilidad pública posible sobre la evolución de las condiciones y riesgos ambientales y de sostenibilidad que comporta el funcionamiento actual del sistema urbano del litoral de Barcelona, para no errar en las decisiones estratégicas.

Desgraciadamente, las respuestas actuales a esta situación y tendencia continúan siendo puntuales, fragmentadas, sectoriales y poco integradas, basadas en niveles de conocimiento público parcial que no preveen suficientemente, ni por parte de la sociedad ni por la parte que toma las decisiones estratégicas, de los riesgos de colapso y de insostenibilidad del modelo de producción y consumo imperante.

5. La supervivencia de un sector en crisis

La situación de la pesca de la provincia de Barcelona no se aleja de la crisis general que afecta al sector a escala mundial y, en concreto, al Mediterráneo, aunque todavía muestren más vulnerabilidad la flota industrial y los mariscadores estos últimos años debido a la desaparición del recurso.

La situación del pescador se ve agravada por el aumento del precio del combustible, hasta el punto que la actividad no es rentable a pesar de las ayudas que reciben. Además, la reducción del impacto económico del sector pesquero no debería repercutir directamente sobre el consumidor, es decir, las pérdidas del sector no se deben compensar con un aumento del precio final del producto.

El estado en que se encuentra este sector es consecuencia de la permisividad con la que ha sido gestionado, a pesar de que los asesores científicos llevan décadas avisando del desajuste entre la capacidad de pesca y la producción. La regulación del esfuerzo pesquero mediante el ajuste de jornadas, la introducción de paradas biológicas o la reducción de flota no han sido suficientes ni adecuadas. Las medidas correctoras o preventivas que se aplican pocas veces están sometidas a un análisis de efectividad y, por tanto, falta un sistema de ordenación adaptativo que permita medidas de ajuste adecuadas.

Es un secreto de dominio público que la potencia de muchos barcos supera la permitida en el caladero mediterráneo y son precisamente estos los que más sufren el aumento del precio del combustible. Como un ejemplo de la realidad que impera la parada de la flota que se vivió durante la primavera del 2008 quizá se solucionó con más ayudas al sector. No obstante, estas medidas tan sólo favorecen el mantenimiento de la sobrecapacidad y la situación volverá a repetirse indefinidamente salvo que las ayudas favorezcan una reducción efectiva de la dimensión sostenible de la flota.

La situación actual del sector pesquero es socialmente inaceptable y económicamente insostenible y quizá serán los factores económicos los que, tristemente, evitaran el colapso de los recursos ya que, inevitablemente, conducirán a la caída de un sector primario que, sin duda, es necesario y al arraigo social del cual, la cultura mediterránea, es incuestionable.

El impacto de la pesca no se puede determinar exclusivamente por las capturas comerciales, ya que el volumen de pesca de rechazo tiene un gran impacto sobre la estabilidad y producción del ecosistema marino y su biodiversidad. La extracción, muerte y rechazo de esta cantidad de alimento es inadmisible tanto desde el ámbito etico-social como desde el ecológico y deberían encontrarse alternativas que reduzcan los impactos en los dos ámbitos.

La implantación de arrecifes artificiales como medida de protección ante la pesca de arrastre es efectiva sin duda, aunque producen un efecto de redistribución de los peces y un consecuente efecto en el aumento de la producción es muy dudoso.

La acuicultura, sector en crecimiento que provee de recursos marinos a una buena parte de la población mundial, no debe considerarse como su sustituto sino como una actividad complementaria. Debido a su impacto ambiental, la acuicultura debe desarrollarse en el marco de unos mínimos de seguridad que puedan permitir la sostenibilidad.

La ordenación del sector exige una reducción de flota con una verdadera renovación comercial del mismo para ajustarlo a la capacidad real de producción del medio marino, que sea rentable económicamente, optimizando el beneficio y generando trabajo estable y de cualidad en el que pueda incoporarse la mujer.

El sector pesquero, debido a la disminuación progresiva de las ganancias, ha perdido profesionalidad laboral y ha aumentado en temporalidad y si en el el pasado se podía considerar una actividad transgeneracional, en la actualidad se abastece de inmigrantes con escasos conocimientos de la actividad.

La actividad pesquera debe encontrar soluciones complementarias y menos dependientes de la captura; en este sentido, la pesca-turismo o pesca profesional con turistas a bordo, así como la pesca recreativa profesionalizada podrían resultar alternativas beneficiosas.

La actividad pesquera no es sostenible en ningún ámbito; ni social, ni económico, ni ambiental, ni extractivo. Los usos, incluída la pesca, sobre la franja litoral y costera no están integrados en una gestión ecosistemática a causa de la ordenación de tipo estanco o autista de los diversos agentes implicados. Los impactos e interacciones sobre el ecosistema marino y sobre los recursos son un mal común cuyas responsabilidades, si es que son asumidas, son parciales y en la mayor parte de los casos, anónimas.

6. Reductos de un antiguo paraíso.

La costa de Barcelona se caracteriza por ser una costa baja, con grandes playas y muy activa en lo referente a transporte de sedimentos. El Garraf y el Maresme sufren una regresión costera crónica relacionada con las barreras artificiales que constituyen la batería de puertos situados en el litoral.

El problema principal que afecta a la biodiversidad litoral es que la región metropolitana de Barcelona tiene más del 75% del litoral urbano; del resto, queda un 6% urbanizable pendiente de desarrollo y tan sólo un 19% tiene algún tipo de protección. El Delta del Besòs está totalmente artificializado y es irrecuperable como espacio natural; lo mismo pasa con las playas del área metropolitana de Barcelona.

Además de la urbanización, uno de los problemas más graves del litoral es la contaminación de aguas marinas circunlitorales a causa de décadas de vertido de aguas en malas condiciones.

El Delta del Llobregat, a pesar del elevado grado de urbanización y ahogamiento, es una de las tres zonas húmedas más importantes de Cataluña. Está considerado de importancia internacional por la Unión Europea y tiene un interesante mosaico de comunidades vegetales que incluye veinte hábitats naturales de interés comunicativo, tres de los cuales son de interés prioritario en cuanto a su conservación.

En el litoral de Barcelona tan sólo quedan praderas de posidonia en el Garraf y en Mataró; esta última es la mejor conservada. Las praderas del Garraf han desaparecido por completo -las situadas la norte de Aiguadolç-, mientras que las situadas ante Vilanova i la Geltrú han sufrido una importante regresión.

La naturaleza cárstica del Macizo del Garraf, los acantilados costeros y la vegetación característica de maquia de coscoja y palmito lo configuran como un espacio singular de interés natural en el litoral mediterráneo. Destaca también por su conservación el Espacio Natural del Colls i Miralpeix. La desembocadura del Foix y la ribera de Ribes son testimonios de una mayor extensión de marismas en la llanura del Garraf.

7. Preservar la naturaleza a contracorriente.

El litoral de Barcelona ha sufrido un desarrollo urbanístico que ha derivado en un contínuo urbano, con pequeñas excepciones como el Macizo del Garraf y el delta del Llobregat. Incluso estos espacios que tan sólo representan el 10% de la costa protegida, sufren unas presiones y unos impactos que obligan a gestionarlos con mucho cuidado para no perder sus valores.

La existencia de la Red de Parques Naturales de la Diputación de Barcelona ha permitido gestionar todo un conjunto de espacios que, a pesar de no encontrarse en la franja litoral, por su proximidad a la costa y por la necesidad de mantener espacios protegidos en medio de la gran concentración de población existent, tienen una gran importancia para el litoral de Barcelona. Al mismo tiempo, esta Red se ha dotado de presupuestos importantes, a pesar que, debio a la complejidad de estos mismos espacios, buena parte de ellos están destinados a la ordenación o a la estructura de los parques y pequeña es la parte destinada a conservación y recuperación.

Un aspecto totalmente negativo a tener en cuenta es la inexistencia de un espacio marino protegido. Es necesario analizar a fondo las causas que han llevado a esta situacion, pero ni la relativa pobreza de los fondos marinos de esta franja litoral, un hecho más que discutible, ni los impactos que se han producido por la actividad humana justifican esta situación. Existen todavía zonas con un elevado grado de riqueza y biodiversidad que habría que proteger y gestionar para recuperar tramos del litoral de Barcelona, tal y como se está haciendo en otros puntos de Cataluña.

Es, por tanto importante potenciar iniciativas como la ampliación de la Red Natura 2000 que, en último término, dotaría de casi 30.000ha marinas ante el Garraf y el Maresme de alguna norma de protección.

8. Entre el corazón y el pensamiento.

Nuestra percepción del mar y el litoral es diversa, ya que los mecanismos y factores que inciden en la percepción de esta realidad son múltiples y complejos. La cultura, las vivencias personales, los medios de comunicación, la educación, la condición social y las características mismas de los fenómenos naturales afectan la manera que tenemos de interpretarlo y de relacionarnos. En general, la gente percibe con menor gravedad las cuestiones ambientales que otros aspectos sociales y económicos que afectan a su vida cotidiana.

Hay una visión generalizada que la calidad ambiental de la provincia de Barcelona ha mejorado en los últimos años. Si bien es cierto que se han introducido muchas mejoras, la realidad es que el metabolismo de esta conurbación importa recursos materiales y energéticos y exporta contaminación ambiental.

Uno de los factores que afectan la percepción humana es la mayor o menor capacidad para detectar a través de los sentidos. Por esto, la mayor parte del litoral que se percibe es la emergida, porque es la que vemos y utilizamos de forma más directa. Por el contrario, las problemáticas que afectan el medio submarino son las menos conocidas y, por tanto, requieren más esfuerzos en el ámbito de la educación ambiental. El fuerte carácter urbano de las playas metropolitanas, junto con las políticas locales que las han ofrecido como un espacio de ocio, ha generado que en el imaginario colectivo se perciba el frente marítimo y las playas como un espacio público de la ciudad y, en consecuencia, se le aplican exigencias similares a las de un jardín urbano, sin valorar su función ecológica.

El patrimonio marítimo ha sufrido grandes transformaciones a causa del progresivo abandono de las actividades económicas tradicionales relacionadas con el litoral, que han sido sustituidas por el hecho urbano. La recuperación de la cultura marítima se ve como una oportunidad para acercar los valores ambientales a un público amplio.

Tres son las instituciones que generan más confianza: la Unión Europea, por su incidencia en la política estatal y autonómica, especialmente en temas ambientales, las ONG ambientalistas, que son las que tradicionalmente han defendido el discurso de la sostenibilidad, y los expertos y científicos por su “supuesto” carácter objetivo.

Todavía hay una fuerte inclinación social a pensar que los contaminantes y la administración son los principales responsables de los impactos ambientales y, por tanto, los que deben liderar las estrategias de sostenibilidad. Otros agentes valoran la importancia de las acciones individuales y la necesidad de promover la corresponsabilidad ambiental.

La percepción ambiental de los agentes determina los comportamientos. El estudio de las percepciones puede contribuir a dinamizar comportamientos proambientalistas, a incluir las demandas sociales a futuras intervenciones y a incorporar a la sociedad en las estrategias de gestión integrada de la costa.

9. Advertir el escenario ambiental

La Barcelona marítima se ha mostrado como un motor económico de primer orden que ha contribuido al desarrollo socioeconómico catalán y español y que ha mejorado, en el marco europeo, nuestros patrones de renta. Estas dinámicas se aplicaron sin tener en cuenta los impactos de pérdida y degradación de determinados servicios ecológicos. Ahora, las reglas del juego se han visto alteradas por la necesidad de aplicar el concepto de sostenibilidad en el desarrollo.

El sistema territorial creado no es eficaz ni coherente. Los futuros desarrollos regionales sostenibles deben considerar el concepto espacial de región a largo plazo; de igual manera, para mantener su cualidad socioecológica, deben proteger su capital natural.

Un desarrollo regional sostenible exige ser capaces de igualar los impactos ambientales a partir de un punto de referencia histórico, sin degradar más los bienes y servicios ecológicos que utilizamos y disminuyendo tanto como sea posible nuestra huella ecológica. El análisis IPAT efectuado indica que deberíamos anticipar cambios tecnológicos importantes o ir más allá: provocar cambios en las actitudes y conductas y definir también cuál es nuestro techo poblacional si queremos hacer sostenible el territorio.

Deberíamos replantearnos también cómo será nuestro nivel de renta. En ningún momento pensamos en no crecer sino más bien todo lo contrario; por tanto, la carga ambiental sobre el territorio seguirá creciendo y con ello, salvo que rediseñemos el futuro, la insostenibilidad de nuestras acciones.

Debemos ser capaces de imaginar el futuro, de preveerlo y de reconducir nuestras acciones para buscar este objetivo. Podemos y debemos preparar el futuro sin cometer los errores del pasado. Necesitamos una visión glogal del nuevo escenario que queremos alcanzar y establecer cómo definimos el llamado bienestar social para que sea compatible con los parámetros de sostenibilidad.

Algunos servicios ecológicos no pueden ser reemplazados, por lo que debemos ser capaces de conocer los límites por los cuales determinados parámetros son vitales e irremplazables y tener claro que los impactos medioambientales deben ser cuantificados para poder contrastar nuestras pautas de sostenibilidad y ser capaces, también de definir visiones para cada una de las HEMU identificadas.

Necesitamos un cambio radical en la forma de planificar el territorio costero para llevar a la práctica las estrategias de futuro, introduciendo instrumentos de planificación integrados y superditar la planificación sectorial. El modelo de gestión alternativo a introducir es el de la Gestión Integrada de Zonas Costeras y con este objetivo tenemos que hacer esfuerzos de aprendizaje y puesta en práctica de esquemas operativos de gestión que se incluyan en el territorio.

Gestionar de forma integrada el dominio costero es una tarea compleja; gestionar las funciones, usos y valores que nos lleva muchas veces a gestionar conflictos. Hace falta tener una idea más precisa de las expectativas que los diferentes agentes sociales tienen sobre la costa, así como del esquema legal imperante y los derechos de propiedad existentes. Necesitamos obtener una visión social y ecológica del territorio para poder diseñar los escenarios de futuro deseables y las herramientas para alcanzarlos.

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